A propósito de la preocupación mundial por la salud del Papa Francisco, por sus declaraciones acerca de la carta de su renuncia que ya elaboró, y por el marco canónico que se está estructurando para la figura Emerita del Obispo de Roma, nos ha tocado celebrar esta preciosa Fiesta fuera del Tiempo de Cuaresma, no como ocurrió el año pasado, sino en Tiempo Ordinario.

En uno u otro caso, cantamos el Gloria como marca la Liturgía de este día, y lo hacemos festivamente para dar gracias por la enseñanza del Apóstol que tiene el carisma de confirmarnos infaliblemente en la Fe Católica, como nos vincula a ella la Constitución Dogmática Pastor Aeternus del Concilio Ecuménico Vaticano I del 1870.

Pedro, Pedro… Siempre Pedro… Satanás ha pedido zarandearle junto a los demás apóstoles.

La Cruz de Cristo es la cátedra de apoyo de la enseñanza en materia de fe y moral del Papa y de sus Sucesores. Crucificado Pedro boca abajo o como su hermano San Andrés Apóstol, crucificado en forma de x, lo importante en medio del dolor, o como dice el dicho: vive y aprende (no hay otra manera), es hay que tener los pies en la tierra y caminar por las sendas del sufrimiento, del amor y el perdón.

Oremos a nuestra Madre María, siempre Inmaculada, por el Papa Francisco, por nuestra disposición para estudiar y aplicar la enseñanza cimentada en la cátedra petrina y estar aterrizados en el pensamiento y las acciones de colaboración con el bien común que salva.