San Pedro en lo alto del Monte Tabor confundió el Misterio de Cristo con la Fiesta judía de las tiendas que anunciaban el cumplimiento de la Antigua Alianza.

Pedro no sabía todavía de la Nueva Alianza: La Morada de Dios entre los hombres. Ya llegará su hora de la Pascua.

Moisés y Elías alientan a Cristo Orante junto a los suyos para que siga adelante a su entrega pascual.

El Cristo Transfigurado es el mismo Cristo Desfigurado que anuncia el Profeta Isaías en el capítulo 53 en el Monte Calvario: no tiene aspecto hermoso ni majestad
para que le miremos, ni apariencia para que le contemplemos.

El mal que los hombres cometemos contra nuestro prójimo y el sufrimiento y la crueldad sin límites infligidos a tantos inocentes no podemos explicarlo, menos aceptarlo. ¿Cómo es posible que ocurra esto y se permita?

Un día la oscuridad y la maldad serán aniquiladas.

La única manera que podemos afrontar es abrazando a Cristo en la Cruz, la Gloria de Dios.

La intercesión de los Santos Apóstoles Pedro, Santiago y Juan nos consiga atravesar caminos de verdad.