Nuestra cultura nos inculca relaciones sociales desde el dominio, la supremacía y el encabezamiento de unos pocos sobre la mayoria. Sin embargo, Jesús en la Eucaristía nos indica que los últimos en importancia, a modo de sirvientes de todos, con la sencillez y buen ánimo de los niños, son los grandes en el Reino de Dios.

La Comunidad Sacramental se cohesiona por la humildad en la decisión de todos defacilitar y hacer sentir mejor a los miembros de la familia, a los compañeros de labores y a aquellos con quienes se convive, a los cercanos y con quienes, por pudor, deben estar a distancia.

MODERACIÓN en todo, saber los LÍMITES de la interacción, el RESPETO al espacio y proceder de cada uno, las EXPRESIONES utilizadas para catalogar la labor ajena.

Todo en la caridad. Ni privilegios, ni reconocimientos, ni honores corresponden al servidor de los demás.

Si a las demostraciones de aprecio, valoración da su labor y generosa retribución de sus largas horas de entrega.

Al niño hay que enseñarle que mayores y empleados no están para hacer las labores más elementales que están a nuestro alcance.

Nos hace tanto bien aprender y hacer oficios de todo tipo que nuestras ocupaciones productivas nos permitan en capacidad y tiempo…

Los niños siempre dicen: yo quiero ayudar.