Para alcanzar el crecimiento espiritual posible por la práctica Sacramental, hay que NEGARSE A SÍ MISMO.
CARGAR LA CRUZ, la identificación de los discípulos del Señor tiene paradogimante dos sentidos, lo anímico y lo material: el vertical (romper las cadenas de la prisión de los apegos y sentimientos, y a la vez administrar correctamente las relaciones interpersonales y a los bienes económicos, es decir lo horizontal).
SEGUIR A CRISTO es comulgar de todos los rasgos, virtudes y valores de su ser más profundo, de su Alma y Divinidad.
Abrazar la felicidad, huir de los conflictos, mantener un bajo perfil, ser generosos con los que nos sirven, dedicados a hacer de este mundo un lugar de mejores personas y de la construcción del Reino de Dios.
Al comulgar nos comprometemos a ejercer la ciudadanía de los hijos de Dios.